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Artículo: Transmutación mental para una vida desprejuiciada

Avanzar hacia un vida desprejuiciada requiere que desacostumbremos nuestro pensamiento de su actividad cotidiana. De esta manera podremos ir más allá de lo superficial y las meras apariencias.

Por Diego Clementin

Introducción

El empeño por mejorarnos a nosotros mismos es lo que debe regular nuestra existencia en este mundo, sin embargo resulta fácil apreciar a muchos sujetos convertidos en consumidores que postergaron su condición de ciudadanos protagonistas de la historia por la triste preocupación de tener, o al menos aparentar que pueden consumir bienes y servicios que responden a una necesidad impuesta por los medios de comunicación. Definitivamente, esta situación se ve terriblemente agravada con la impronta de las redes sociales que profundizan la necesidad, infantil e idiotizada con cierta dosis de exhibicionismo, de mostrar públicamente y en tiempo real, sucesos de la vida cotidiana como si fueran conquistas producto de algún talento o sacrificio, estando expectante a la satisfacción o frustración de acuerdo al número de “me gusta”.

Surge así un desafío inevitable para superar los condicionamientos propios del predominio de una preocupación desproporcionada sobre los aspectos tangibles de nuestra existencia, se trata de abrir la posibilidad de una relación dialéctica y recursiva con nuestro mundo y nosotros mismos. Por consiguiente nos debemos una incesante vigilancia sobre pensamientos, deseos y actos para alcanzar una imagen ideal de nosotros mismos más que para lograr satisfacciones fugaces presas de la lógica de la sociedad de consumo predominante. Lo peor del caso es que solemos olvidar que “…las actitudes forjan las emociones y pensamientos que nos llevan, a su vez, a hacer acciones. Estas, por su parte, terminan siendo repetitivas y se convierten en hábitos. Y son estos, finalmente, los que modelan y forman nuestro carácter y nuestra visión del mundo, de las cosas, de la vida y de la muerte” (Carrillo, 2012, p.90).

Un hombre nuevo y conectado con el Otro

En concreto, resulta fundamental quitar el dedo de la boca y clamar por la urgencia de una formación de un hombre nuevo, esto implica perfeccionar la personalidad como instrumento del ser en las dimensiones física, mental y emocional. Para ello es imprescindible un ejercicio permanente en el dominio de pensamiento y acción, la purificación de las emociones y la regeneración de las imágenes que nos condicionan. Es por esto que siempre debemos tener presente que la vida es un germen maravilloso de sabiduría, respeto y amor que no debe convertirse en una prisión a causa de la ignorancia, el fanatismo, la ambición y la prisa de satisfacer los placeres efímeros de los sentidos.

Será preciso mostrar que hoy es el momento oportuno para admitir que, en definitiva, somos una manifestación simbólica de una realidad misteriosa e invisible, una realidad que no cambia aunque en apariencias se presente de un modo cambiante, ahora bien, vale subrayar que solamente es el encuentro con los otros, lo que nos acercará a esa realidad, a nuestra esencia. En consecuencia, aparece la imperiosa necesidad de brindarnos desproporcionadamente al otro, se trata de una existencia fraterna con quienes nos constituimos en eslabones en una cadena de unión donde las individualidades dejan de ser tales para formar un solo cuerpo, en este terreno “… la cuestión del otro o de la existencia del otro se plantea no tanto a partir de un conocimiento por marcado, categorización y descripción como por una comprensión intersubjetiva” (Abdallah-Pretceille, 2006).

Dicho de otra manera lo expuesto en el párrafo anterior, podríamos expresar que estamos firmemente afectados unos con otros. Cuanto más consciencia tengamos mayor será  nuestra búsqueda de vínculo. Busquemos entonces generar encuentros cotidianos mediados por una palabra que “… no distancie, una palabra que haga semilla en quien la escuche…” (Bazan Campos, 2008, p. 125), encuentros en los que se experimente formas de creación libres de prejuicios.

Nada de lo expuesto hasta aquí tendría importancia si no asumimos que, en muchas ocasiones, apenas notamos la presencia de las personas a nuestro alrededor, las valoramos en relación a las creencias que tenemos, así solemos anticiparnos a juzgar si los otros nos van a ser útiles o nos van a perjudicar. Es preciso mostrar que uno de los emblemas de la sociedad actual se relaciona a la “… la emergencia de nuevas formas de control que no pasan ni por la represión ni por el intervencionismo asistencial, sino por la asignación diferencial de un destino social previamente construido”( Serra, S. y Canciano E., 2006). El problema reside en que dicho emblema se convierte en un arquetipo que nos conduce a andar por la vida “pre” viniendo todo, en un estéril intento de controlarlo todo, exponiéndonos a frecuentes errores que entristecen nuestra existencia y nos alejan de lo que realmente somos.

Los prejuicios

Ahora bien, es momento de comprender que lo que nos causa atracción o rechazo no necesariamente se corresponde con lo que es. En este sentido es posible reconocer que con los prejuicios se crea un segundo mundo que no solamente constituye una quimera sino que además resulta tóxico dado que envenena nuestros pensamientos, acciones y palabras. Vale recordar que el prejuicio “…es un concepto previo al razonamiento que carece de fundamentación. También es la base, sobre la cual se asienta toda discriminación. Algunos prejuicios son más antiguos y otros más recientes, sin embargo en todos los casos los discriminados son transformados en chivos expiatorios del malestar social propio de cada época y sociedad. El prejuicio proyecta imágenes erróneas que cosifican a la persona con el fin de invisibilizarla” (INADI, 2016, p.16).

Lo dicho pone en evidencia la fuerza que tienen las creencias para operar sobre nuestra consciencia paralizando su desarrollo dado que terminamos usando el pensamiento para hallar justificaciones a prejuicios que germinaron sin poder identificar con claridad su momento preciso de siembra. Es que resulta muy espinosa la búsqueda del origen de nuestros prejuicios en medio de tanta hipocresía institucionalizada sostenida en la mediocridad de una sumisión intermitente que se enciende para complacer a la autoridad de turno. Se devela así cómo“…todo el trabajo que se realiza sobre el cuerpo del niño, con el objeto de introducirlo a las formas, movimientos y maneras ‘correctas’, es decir, todo el trabajo de corrección y enderezamiento que se expresa en una variedad de órdenes de conducta trae aparejado el aprendizaje de las maneras, de los estilos donde se expresa la sumisión al orden establecido” (Degl´ Innocenti, sin fecha).

Igualmente, más allá de lo espinoso que resulte, debemos buscar incesantemente el huevo de serpiente que nos hace vivir cegados por múltiples cortinas en forma de prejuicios que conforman un sentido común marcado por la sospecha de todo lo que no se ajuste a nuestro sistema de creencias. Pero las cosas pueden y deben ser de otro modo, asumamos un compromiso con la sinceridad transmutando, cambiando la esencia de nuestros pensamientos con el fin de alejarnos de la venenosa autopreocupación.

Se trata de desacostumbrar el pensamiento de su hacer cotidiano para disciplinarlo con nuevas preguntas que no solamente consideren el “cómo y porqué es” sino que conjuntamente, y fundamentalmente, impliquen el “qué me enseña eso que es”. Para lograrlo se requiere previamente enfrentar el primer momento de cada nuevo acontecimiento desde una quietud que detenga la primera tendencia a actuar. Actuar en consciencia involucra, interrumpir por un rato lo primero que intenta movernos, para abrirnos de un modo más adecuado al acontecimiento.

Dejar que el acontecimiento nos penetre, hasta que consideremos que lo estamos habitando, nos pondrá en mejores condiciones de actuar para transformar todo lo que resulte necesario. Vale recordar que “…el acontecimiento muestra lo que una época tiene de intolerable, pero también hace emerger nuevas posibilidades de vida. Esta nueva distribución de los posibles y de los deseos abre a su vez un proceso de experimentación y creación. Hay que experimentar lo que implica la mutación de la subjetividad y crear los agenciamientos, dispositivos e instituciones que sean capaces de desplegar estas nuevas posibilidades de vida…” (Lazzarato, 2006, p.44). Sin duda, la experiencia acontecimiento nos conduce al convencimiento de que  “… comprender el mundo es habitarlo, es lo que nos pasó y lo que nos pasa, es un proceso subjetivo que se produce durante la experiencia.” (Baquero, R; Perez, A; Toscano; A., 2008, p. 73).

Vivir desde una experiencia acontecimiento nos conduce a la posibilidad de  registrar sin prejuicios aquello que las personas hacen, quizás nos demos cuenta de que lo que ahora nos molesta de los otros fue parte de nuestra personalidad, o todavía lo es, aunque en un estado de negación. Dicha posibilidad se hace más cercana si, a esa información desprejuiciada, la usamos como materia prima para el proceso de construcción de conocimientos vigilando cada relación y contextualización desde un pensamiento hologramático, recursivo y dialógico.

Llevar al plano de la acción lo expuesto hasta aquí, abre camino para alcanzar la caída de un pensamiento ensombrecido de creencias, con el propósito de hacer nacer un pensar sensible al afuera, pero también a las palpitaciones del alma sin miedo a que se cierren puertas, vale recordar que cada puerta cerrada es una oportunidad para la consciencia plena. En este terreno desprejuiciado, el pensar se vuelve energía que se materializa en acciones que aguijonean nuevos pensamientos. Y es en este movimiento dialéctico, entre acción y reflexión, donde encontraremos la clave para esquivar la perversa pretensión dominante de enajenarnos de nuestra propia vida. En consecuencia viviremos sin miedo compartiendo con los demás aventuras que, nos pueden besar o pegar, pero siempre dejarán una enseñanza.

Conclusión

Por último, resulta oportuno dejar en claro que una vida desprejuiciada supone un pensamiento que no sea cómplice del maquillaje tranquilizador de la realidad, esconder bajo la venda una herida adormece la consciencia de la lastimadura pero no la cura aunque “… la mayoría de hombres y mujeres estiman en su fuero interno, aunque sea inconscientemente, que el momento próximo es más importante que el actual. Y pasan sus días en plena incapacidad para vivir en el único sitio donde la vida existe: el momento presente” (Carrillo, 2009, p. 122). Se trata de un nuevo pensar que reconoce al acontecimiento como la irrupción de lo no esperado, de lo no sospechado, de aquello que no se deja atrapar por las creencias de las que disponemos.

Finalmente vale mencionar que es hoy que debemos empezar a ensayar diferentes estrategias para transmutar la mente para una vida desprejuiciada, y hay que ensayar más allá de la resistencia de aquellos que por pesimismo, desesperanza o la mediocridad de la comodidad, ponen obstáculos, y más allá de caminar a oscuras con miedo de caer.  Y como mencioné, es hoy, ahora, porque el ayer ya no está y porque el mañana es pura quimera.


Referencias

Abdallah-Pretceille,Martine. (2006): El enfoque intercultural: un paradigma para pensar la diversidad. Congreso INTER. www.uned.es/congreso-inter-educacion-intercultural

Baquero, R; Perez, A; Toscano; A. (2008) Construyendo posibilidad. Apropiación y sentido de la experiencia escolar. Rosario: Homo Sapiens

Bazan Campos, D. (2008) El oficio del pedagogo. Aportes para la construcción reflexiva en la escuela. Rosario: Homo Sapiens

Carrillo, E. (2009) Buscadores. España: RD editores

Carrillo, E.  (2012) Amor, vida y consciencia. Yo soy tú, como tú eres yo. Disponible en https://despertadhumanidad.files.wordpress.com/2012/12/amor-vida-y-consciencia-emilio-carrillo.pdf

Degl´ Innocenti, M. (sin fecha) Pierre Bourdieu. El capital cultural y la reproducción social– Pedagogía – Ficha de catedra – Universidad Nacional de Lomas de Zamora – Facultad de Ciencias Sociales –

Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo – INADI (2016)  Somos iguales y diferentes. Guía didáctica para docentes; dirigido por Javier Alejandro Bujan. – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo -.

Lazzarato, M. (2006). Políticas del acontecimiento. Buenos Aires: Tinta y Limón.

Serra, S. y Canciano E. (2006) Las condiciones de enseñanza en contextos críticos – 1a ed. – Buenos Aires : Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación.


diego clementinDiego vive en la localidad de Vera, provincia de Santa Fe, Argentina. Es profesor en Ciencias de la Educación otorgrado por el Instituto Superior de Profesorado “Ángel Cárcamo” y tiene estudios de postítulo en epistemología con orientación en Ciencias Sociales. Actualmente se desempeña como profesor en diversas instituciones de enseñanza.

© Diego Clementin

La fotografía que encabeza esta artículo es de Rich Lock en Unspalsh
Rich Lock

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