DIÁLOGO: Una conversación entre los tres maestros de la sospecha


Martin Perli

Por: Martín Perli

Martín Perli es argentino y actualmente vive en Buenos Aires. Dedica su tiempo a la lectura crítica y la escritura mientras cursa estudios de psicología en la Universidad de Buenos Aires.

* La imagen que encabeza esta escrito fue obtenido de la siguiente página: Journey for truth

Tomando prestado el concepto de Paul Ricoeur (el de maestros de la sospecha), Martín Perli imagina un escenario donde Freud, Nietzsche y Marx se juntan en un café para conversar acerca de la Verdad, el poder, lo real, el sujeto, el capitalismo y los sueños. ¿Cómo sería esa conversación? ¿En qué estarían de acuerdo? ¿En qué no? En esta original e imaginativa conversación entre los tres maestros Martín Perli nos lleva a ese lugar donde, junto a tazas de café y puros, intercambian sus ideas y perspectivas sobre estos temas.

La invitación es a leer y participar de esta conversación.


Corrían las primeras horas de una fría mañana de Julio, cuando Friedrich Nietzsche sale de su hogar en busca de su desayuno que iba compartir con un colega. El frio y las pocas hojas que quedaban, pegaban en su rostro conduciéndolo a tener que detenerse en el primer bar que se encontraba al alcance. Al ingresar, pudo ver como en una mesa al fondo, se encontraban un grupo de sus exalumnos de la universidad con quienes habría tenido cierta distancia a lo largo de la enseñanza. El sudor, la presión y la incomodidad no tardaron en presentársele al filósofo, en fin, tomó una mesa y se sentó a leer las primeras crónicas del día.

Camarero: Buen día señor, ¿con qué le puedo servir?
Nietzsche: Agradezco su voluntad, estoy aguardando por un colega.

Inmediatamente luego del pedido, sus exalumnos dieron cuenta de su presencia y se dirigieron a él para cuestionarlo.

Exalumno: Hola profesor, como vosotros ya nos conocéis querríamos cuestionarle sobre algunas dudas y preguntas que tenemos para los próximos exámenes acerca de lo que usted tanto sabe; La filosofía.
Nietzsche: De acuerdo, hoy me encuentran dispuesto, tomen asiento. Solo algunos minutos tendré que demorar con ustedes ya que estoy aguardando por un colega que seguramente ustedes como estudiantes, habrán oído nombrar.
Exalumno: Bien, en este momento nos encontramos en vísperas de un examen sobre las pasiones, los movimientos del alma, los espíritus animales, usted ya sabrá de quien hablo.
Nietzsche: ¡Aire Viciado! ¡Aire Viciado! Pues claro, ustedes tienen que saber sobre “El padre de la filosofía moderna” y del Racionalismo moderno, René Descartes.
Exalumno: ¡Así es!  Descartes considera que los sentidos nos muestran cualidades de la realidad que son objetivas, el conocimiento y que el criterio de verdad se halla en la razón, no en los sentidos. ¿Esto es así Profesor?
Nietzsche: Creo que ustedes han aprendido muy poco en el transcurso de vuestro aprendizaje. La razón es la que nos engaña con su prejuicio, ello impone que algo sea duradero y estable, los conceptos idolatras son los que sustituyen el valor de la vida, el vivir. Descartes al adorar la razón, demuestra que de sus manos nada real salió vivo, no ha hecho más que matar y rellenar con paja al adorar la razón.  ¡Jóvenes! ¡No olvidéis que yo no soy hombre sino la dinamita! Vine al mundo con mi martillo a derribar a los ídolos, ¡Soy dinamita para la humanidad!
Exalumno: ¡Nos asusta profesor! Pero entonces: ¿La razón de que es causa?
Nietzsche: La razón es la causa de que nosotros falseemos el testimonio de nuestros sentidos. Mostrando el devenir y el cambio, los sentidos no mienten. Yo opino que la verdad no existe, a mi juicio ello explica la búsqueda de poder y su conquista. ¡No hay hechos hay interpretaciones!

Entre cruces de mirada y comentarios entre los exalumnos de Nietzsche, en la entrada del bar hace la aparición el colega que él estaba esperando; Sigmund Freud, con un largo bastón y un extenso abrigo ingresa al bar y rápidamente hace contacto visual con Nietzsche.


Nietzsche: ¡Pues miren! Mi colega ha llegado. Lamento no poder seguir platicando con ustedes, quizás nos podremos ver en otro momento.
Exalumnos: De acuerdo, gracias por su tiempo.

Freud se acerca a la mesa donde se encuentra Nietzsche y toma un lugar al lado suyo. El Camarero se acerca. Inmediatamente Nietzsche se da cuenta de que sus exalumnos olvidaron algunas hojas y libros.


Camarero: Señores, ¿desean pedir algo?
Freud: Pues claro, quisiera pedirle 3 cafés y algún puro.
Nietzsche: ¿Para qué quieres 3 cafés?
Freud: ¡Ah! Lo había olvidado. Camino aquí me encontré con un colega, debido al intenso frio le comunique que me reuniría aquí contigo y le propuse por ello que se acercara.
Nietzsche: De acuerdo, que sean 3 cafés y 3 puros entonces.
Camarero: Enseguida

Freud comienza a sacarse sus abrigos mientras que por la puerta de entrada ingresaba su colega; Karl Marx, quien se acercó rápidamente a la mesa.

Freud: Ahora sí, podremos comenzar a platicar.
Nietzsche: Momentos antes de que ustedes arribaran aquí, unos exalumnos míos de la universidad se acercaron para cuestionarme acerca de algunas dudas que tenían sobre el racionalista René Descartes. Apresuradamente han olvidado sus libros y apuntes.
Marx: ¡Vaya vaya! ¡Parece ser que han olvidado “LA verdad”!
Freud y Nietzsche: ¡Jaja!
Freud: ¿Sobre qué te han cuestionado Friedrich?
Nietzsche: Me han cuestionado sobre algunas dudas que los acarreaba. Entre ellas me indagaron acerca de si la verdad se halla en la razón.
Freud: Claro que no. Por ello yo propuse que la verdad no es universal o igual para todos. Existe lo que he trabajado sobre la realidad psíquica y es por ella que el sujeto se encuentra indeterminado, es el inconsciente el determinante de nuestra conciencia, hay algo que está ausente en nuestra conciencia.
Marx: Continúa.
Freud: Yo he trabajado sobre ello, justamente con lo que la ciencia ha despreciado y olvidado. He trabajado con los sueños, los lapsus, los chistes, los actos fallidos y los olvidos. Justamente, hay algo más que la racionalidad, hay algo más que el pensamiento consiente. La conciencia no coincide con lo central de la psiquis. Siempre está la existencia de algo más.
Nietzsche: ¿A qué te refieres precisamente?
Freud: He escrito mi trabajo sobre “La interpretación de los sueños” donde puede ubicar cómo el sueño, es un acto psíquico importante y completo. Su fuerza impulsora es un deseo por realizarse, pero es imposible reconocerlo ya que posee singularidades y absurdidades que proceden de la censura psíquica que ha actuado sobre él en su formación. ¡Estamos gobernados por poderes y fuerzas que escapan de nuestro dominio racional! Lo inconsciente es aquello a lo que no nos es dado acceder voluntariamente, y que sin embargo determina nuestra existencia.
Marx: Al igual que los economistas, que hablan de una verdad eterna sobre la producción. Pude indagar el modo de producción burguesa que apareció con el advenimiento de la modernidad, donde se presenta a la producción regida por leyes naturales. Se ha naturalizado como la forma de producción por excelencia, adquiriendo un carácter a-histórico y universal. Privando a la realidad de su historicidad.
Nietzsche: Opino al respeto que justamente esas personas son las que se significan como las mejores y las más aptas frente a todas las multiplicidades, no solo son mejores, sino que también ellos sostienen que “les va mejor”. ¡Son producto de lo apolíneo por ser dueños de los valores de la razón y por consiguiente expresan la negación de la vida!
Marx: Interesante. Así es como también el capitalismo se presenta a sí mismo como modelo de producción, como el punto más desarrollado de todas las formas de producción, por lo tanto deberá ser universalizado.
Freud: Comprendo. Del mismo modo sucedió antiguamente, cuando la existencia de un protopadre de la Horda primitiva, era el que tenía acceso a todo y que se presentaba como modelo a seguir, su característica era la de tener acceso a la satisfacción total, el acceso a todas las mujeres. Luego de ser éste asesinado, su recuerdo, su representación perduró como un animal tótem que no hace más que encarnar a éste.El protopadre era el poseedor del único camino a seguir, de la única forma de conseguir la satisfacción y la felicidad.
Nietzsche: Interesante. Así como también, Sócrates quien parecía ser un médico, un salvador en sus tiempos, pasó a ser el síntoma de la cultura, el síntoma de la decadencia griega por creer que todo el mundo tenía necesidad de él, de su ardid personal. Por eso he llegado a la conclusión de que un filósofo, debe poder interpretar el síntoma de la cultura y debe poder evaluar los sentidos, crear nuevos y no cristalizar.
Marx: Por ello opino que el capitalismo genera una deformación de la realidad, una falsa conciencia que permanece oculta y que, sin embargo operaría permanentemente contribuyendo a la reproducción de las mismas categorías inherentes al sistema capitalista.
Nietzsche: ¡Más que claro esta para mí, para mi vitalidad! Se ha dado más importancia a lo apolíneo que a la grandeza de la humanidad, que es lo dionisiaco! No hay más nada que aclarar sobre Sócrates, ¡Evidencia el claro olvido de la concepción dionisiaca de la humanidad! ¡Sócrates no exige nada de la vida, él es lo malo!
Freud: Comprendo. Del mismo modo que la religión impone un camino único para ser feliz y evitar el sufrimiento. Para ello reduce el valor de la vida y delira deformando el mundo real intimidando a la inteligencia, infantilizando al sujeto y produciendo delirios colectivos.
Marx: ¡Dejadme continuar! Es el capitalismo quien nos brinda la ilusión de que el origen de la producción es el dinero, pero éste no es más que el resultado de las relaciones sociales, fuera de estas el dinero no toma valor. Pensar que el dinero tiene valor por sí mismo es una ilusión fetichista.
Freud: ¡De la misma forma que el niño niega la percepción de la falta de pene en la madre utilizando un fetiche!
Marx: Los productos que observamos cotidianamente, en nuestras calles, negocios y demás, esconden detrás de ello todo un trabajo y dedicación por parte del obrero, ¡Esconde las condiciones de producción! Ahora analicen lo siguiente: ¿Qué sucedería si la población conociese el lado oculto de las mercancías?
Nietzsche: ¿Dejaríamos de comprar productos?
Marx: Aún siendo de esa forma querido colega, ¡El mundo de las mercancías es un mundo fantástico!, es encantador para la población. Nos deslumbra de tal modo que nos impide observar las condiciones de producción con las que se han sido efectuadas dichas mercancías. ¡Solo observamos alegría, conformismo y felicidad absoluta en nuestra población!
Freud: ¡De la misma forma que un muñeco o unas prendas de vestir utilizadas como fetiche por un niño esconde detrás, el misterio del niño, esconde la negación de la castración! ¡Pero aun así se contenta con ello!
Marx: Claro. Además, los obreros que producen dichos productos no obtienen el salario que deberían contener, ¡Se aprovechan del esfuerzo de su persona!
Nietzsche: Los hombres son animales domesticados por la cultura, es necesaria la descarga para la creación, y si esto se vuelve contra el hombre, hay triunfo de la reacción, y se petrifica un cuerpo. ¡Cuando el resentimiento se convierte en productor de sentido los valores se pierden!
Marx: ¿Cómo podrías ilustrar ello?
Nietzsche: Los esclavos, que no esperan nada de la vida, que niegan la vida, y niegan el cuerpo, tienen velada la acción, porque solo reaccionan, no descargan, cargan, y colocan instintos contra el hombre. Los que niegan la vida necesitan un no-yo, que diga que ellos son malos, ya que ellos no pueden. ¡Aparece como secundaria la manera noble de afirmar la vida! ¡Justicia hace falta! Hace falta voluntades, compromisos y acuerdos entre los que se encuentran por arriba y lo que se sitúan por debajo. ¡Ellos son los hombres justos!. (Nietzsche toma un profundo suspiro y continúa:) ¡Que complaciente, que afectuoso se muestra todo el mundo con nosotros tan pronto como hacemos lo que hace el mundo y nos –dejamos llevar- como todo el mundo!
Freud: Justamente colega, esa es la característica que tienen los hombres cuyos ideales creen que son los más adaptados para la sociedad, tal como en la antigüedad se creyó del macho de la horda primitiva. Cada uno de nosotros hoy aquí, en este pequeñísimo bar, es distinto al otro. Mi realidad, tu realidad Karl, tu realidad Friedrich, son distintas y de ello es producto nuestras intencionalidades y significaciones que hemos comprendido en el trascurso de nuestra historia. ¡No podemos decir que a todos nos pasa lo mismo! ¡O que todos sufrimos lo mismo de la misma manera!
Nietzsche: Todo conocer es una interpretación de la realidad, un falseamiento de la misma en tanto que es contemplada desde una perspectiva determinada, ¡Así todo conocer es inventar una realidad!
Nietzsche: Por ello durante demasiado tiempo el hombre ha contemplado con malos ojos sus inclinaciones naturales, de modo que estas han acabado por hermanarse en él con la –mala conciencia-.
Marx: … Comprendo Sigmund, quizá hoy en nuestra actualidad si podemos decir que hay cosas que son iguales para todos y que las comprendemos todos por igual. ¿O acaso hay alguien aquí que piensa que hay detrás de todas las mercancías y productos que se les ofrece? Tu Sigmund, cuando compraste tus prendas de abrigo, ¿Acaso pensaste algo más allá del valor de uso?
Freud: Claro que no, solo las compré y eso es todo.
Marx: ¿Tú Friedrich?
Nietzsche: Tampoco, no me he demorado en pensar en el momento de mis compras.
Marx: Lo ves Sigmund, hay cosas que sí se comparten.
Camarero: Disculpen Señores, ¿Necesitan de algo más?

La plática entre Marx, Freud y Nietzsche se había tornado increíblemente dinámica. Marx, curiosamente toma un diario que se encontraba a su alcance y comienza a leer su título.

Marx: ¡Miren qué interesante! “… La verdad es una creación de poder”. ¿Qué opinan colegas?
Nietzsche: La conquista de poder y el dominio que posee el capitalismo como tu bien comentabas Karl, deberá seguir conquistando y aumentando, sino simplemente morirá y esto lo vemos reflejado hoy en día como tu bien dices en las mercancías. La voluntad de poder del capitalismo para continuar deberá seguir conquistando y creciendo.
Marx: Interesante, continúa.
Nietzsche: Así como ya lo he dicho. La voluntad de poder permite el devenir de la vida, el ser, la vida deviene porque es voluntad de poder. La vida deviene, pero para poder realizarse debe quererse a sí misma.
Freud: ¿Cómo quererse a sí misma?
Nietzsche: Tiene que quererse a sí misma por sobre todas las otras cosas, la vida debe quererse para luego poder conquistar. El capitalismo Karl, debe continuar queriéndose e incrementándose sino morirá.
Marx: Interesante y muy complejo para poder pensarlo hoy en día. Creo que no solo el capitalismo se quiere a sí mismo, sino que también muchos quieren y necesitan del capitalismo.
Nietzsche: La voluntad de poder tiene la particularidad de conservar y aumentar. ¡El que solamente conserva y cristaliza se muere!
Freud: ¿Por qué?
Nietzsche: El que solamente conserva lo que conquistó se muere, ¡Para conservar lo que uno conquista debe continuar conquistando! ¡No cristalizando! La voluntad de poder tiene que seguir incrementándose, no deteniéndose, ¡Se trata de ir más allá constantemente colegas!
Marx: Entonces, ¿La voluntad de poder del capitalismo, hoy actualmente está muerta?
Nietzsche: No sabría respondértelo con exactitud, tendría que analizar mejor la situación actual, pero si el capitalismo tal como lo vemos hoy expandido y dominante es porque continua creciendo su voluntad de poder.
Marx: Descartes entonces, al cristalizar y conservar sus ideas acerca de la verdad en la razón ¿Habría eliminado su voluntad de poder, habría muerto?
Nietzsche: Tanto Descartes, como muchos otros influyentes en el racionalismo moderno han conservado y cristalizado como tú bien dices. ¡Ellos están muertos! Ellos han conservado y cristalizado las teorizaciones sin incrementarse en otras y sin la posibilidad de acceder a otras, el ir mas allá les hubiese permitido a ellos, si se quiere, llegar a la verdad.
Marx: Exacto, comprendo y sigo tu pensamiento.
Freud: Continúa.
Nietzsche: Por ejemplo, la verdad que todos nosotros hoy en día obtenemos por el capitalismo, Karl, es la verdad que vemos en las vidrieras en los mejores lugares de compra ¿No? pero cuestiónense lo siguiente: ¿Dónde está la verdad realmente?
Marx: Comprendo a lo que quieres llegar y coincido. La verdad es la que se encuentra detrás de los productos, es decir, en el trabajo explotado, de allí sale la verdad, no de la visión que les presentan a simple vista en esos lugares.
Nietzsche: La voluntad de poder es aquello que como tu dices Karl, nos muestran nos hacen saber porque ellos tienen dicho poder para hacérnoslo saber.
Marx: Exacto, la sociedad burguesa cree tener la verdad válida para todas las formas de sociedad porque su poder permite que ello le sea accesible de creer.
Nietzsche: La verdad por ello, es la conquista de la voluntad de poder. Lo apolíneo que podemos ubicar en el capitalismo es su control en nuestra sociedad.
Freud: ¿Entonces la voluntad de poder de Descartes en su época fue victoriosa?
Nietzsche: Intuyo que sí, Descartes logro conquistar porque estableció la verdad como su verdad como LA verdad hegemónica y universal para todos. Descartes ha nihilizado la vida, la ha negado como yo niego a Dios. Cuanto más poderoso se fue volviendo Descartes, más dueño de la verdad creyó seguir siendo.
Freud: Claro, por ello el macho de la horda primitiva era el más poderoso porque solo él podía gozar de todas la mujeres, solo él era el camino porque él quiso que sea así y por ello se volvió poderoso y de esa forma se impuso como la única verdad y único camino a seguir.
Nietzsche: Exacto Sigmund, por ello al asesinarlo, su poder y sus conquistas desaparecieron.
Freud: No lo creo querido amigo, opino que su “poder” como tú lo llamas ha permanecido, en el caso del macho de la primitiva horda, bajo la imagen del tótem que indica su presencia y su “poder”.
Nietzsche: Sí pero al fallecer, sus conquistas, sus propias conquistas no siguieron avanzando, solo se siguió avanzando en cuanto a sus creencias y al dote que le daban los habitantes de la horda. De la misma forma que el cristianismo Sigmund.
Freud: Con el trascurso del tiempo se fueron realizando fiestas, celebridades por las cuales se podía infringir la ley y todo el mundo tenía derecho a participar de dicha fiesta, se partía a la imagen del tótem, se repartía entre los miembros y se lo comía. Pero siempre había un huesillo que quedaba sin digerir.
Nietzsche: Así como en las fiestas dionisiacas donde cada miembro se entrega a la embriaguez, lugar donde se pierde la individualidad.
Marx: ¿Qué pasa entonces hoy colegas? ¿Qué pasa con las fiestas que se realizan en nuestra ciudad que no parecen tener fin?
Nietzsche: No es que no tengan fin las fiestas, lo que sucede es que hay un “No querer que se termine la fiesta” hay un exceso de pérdida del yo durante las fiestas que lleva tanto a los adolescentes como a los adultos a querer todo el tiempo jugar al límite, estar excesivamente más animado para ser aún mejor. Hay un rechazo de lo apolíneo, hay un descontrol no un control.
Freud: Es claramente un exceso sí, al borde al hilo y a favor de la pulsión de muerte.
Marx: Eso es lo que brinda justamente el mercado, a los adolescentes y a los adultos, una posibilidad de poder tener todo.
Nietzsche: Pues colegas, este será un buen motivo para ponernos a trabajar sobre ello y sobre este exceso que se presenta hoy en la sociedad. Tengo que regresar a casa, me sentaré sobre mi ventana, dejaré pasar el aire fresco para poder ponerme a trabajar con ello y luego poder intercambiarlo con ustedes.
Freud: También tengo que retirarme, un placer haber compartido el desayuno con ustedes.
Marx: Lo mismo digo, nos veremos la próxima. ¡Camarero, la cuenta por favor!
Camarero: Enseguida.

La plática entre los tres maestros durante el desayuno había llegado a su fin. Freud se retira del bar y camina hacia su hogar. Marx y Nietzsche toman un bus que los acercaría hasta sus hogares. La mañana fría e invernal había sido en fin, una mañana entusiasta y productiva para los maestros, se los podía observar conversando con mucha afinidad y comprensión; se podía observar que han estado de acuerdo en la mayoría de sus intercambios, especialmente al criticar y deconstruir algunas teorizaciones y dogmatizaciones realizadas por el discurso Occidental, especialmente en el discurso del racionalista Rene Descartes. ¡Ha sido una gran mañana! Yo, el cajero del bar, un curioso estudiante de psicología demasiado joven, espero no haberme olvidado ningún detalle en el transcurso de sus intercambios. Lo negativo de esta mañana solo es que me han quedado algunas mesas sin cobrar y algunos clientes se me han ido debido a que me detuve todos estos minutos a observar y escuchar la charla. Quizá tenga la suerte de volver a tener otra oportunidad de encontrarme con estos grandes personajes, espero que los días continúen siendo fríos e invernales ¡Así vuelven a mi bar!



Bibliografía

– Deleuze, Gilles (2000). Nietzsche. Madrid: Arena libros.
– Freud, Sigmund (1927) El porvenir de una Ilusión, En “Obras Completas”, Tomo 17, pág.2961 a 2992, Buenos Aires: Biblioteca Nueva
– Freud, Sigmund (1930) en Obras completas, El malestar en la cultura Buenos Aires: Biblioteca Nueva.
– Freud, Sigmund (1927), fetichismo, AE, XXI.
– Freud Sigmund (1913) “Tótem y tabú”.cap. IV y V.
– Freud Sigmund (1915) “Lo inconciente”, AE, XIV.
– Freud, S. (1976). La Interpretación de los sueños, Cap. VII. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
– Foucault, M. (1995). Nietzsche, Freud, Marx. Buenos Aires: el cielo por asalto
– Marx Karl, (1968) El Capital Tomo I, secc.1, pto.4: El fetichismo de la mercancía y su secreto, pág. 36 a 47, México: Fondo de Cultura Económica.
– Marx, Karl (1980) Introducción a la Crítica de la Economía Política, pág 21 a 51, Buenos Aires: Ediciones Carabela.
– Nietzsche Friedrich, (1984) El crepúsculo de los ídolos, El problema de Sócrates y La razón en la Filosofía, pág. 17 a 33, Madrid: Alianza Nietzsche, Friedrich (1987)
– Nietzsche Friedrich, (1887) Genealogía de la Moral, Tratados 1 y 2, pág. 27 a 110 Madrid: Alianza.
– Nietzsche Friedrich, “el ocaso de los ídolos”– 1ª ed. – Buenos Aires: Tusquets Editoriales, 2005. Traducido por: Roberto Echavarren.
– Nietzsche Friedrich (1889) “Ecce Hommo” Extracción de algunas citas.
– Nietzsche Friedrich (1883) “Así hablo Zaratustra” Extracción de algunas citas.
– Samaja, J. (1998). El lado oscuro de la razón. Buenos Aires: jve episteme.


© Martín Perli

 

 

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