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El pesimismo profundo y el silencio

Este ensayo nos presenta el nuevo concepto llamado pesimismo profundo. El pesimismo profundo es una actitud existencial que, tomando elementos del pesimismo filosófico y el nihilismo existencial, nos llama a guardar un silencio filosófico ante el sufrimiento de la existencia y la ausencia de propósito en nuestras vidas. El ensayo completo ahora estará disponible y a la venta en formato libro a partir de Junio, 2018, editado por Librosdementira, Santiago de Chile.

Por Ignacio Moya Arriagada

Introducción

El optimismo (…) me parece no sólo absurdo, sino verdaderamente impío, pues es un sarcasmo contra los dolores sin cuento de la humanidad.

Arthur Schopenhauer, El Mundo como Voluntad y Representación

En este ensayo yo presento por primera vez el concepto que llamo pesimismo profundo. El pesimismo profundo es una postura existencial que, tomando elementos del pesimismo filosófico y del nihilismo existencial, sugiere que la mejor actitud ante la tragedia de la existencia humana es la de guardar un silencio filosófico. Esto no significa guardar silencio ante el sufrimiento y las injusticias del mundo. Sólo significa abstenerse de promover activamente la idea de que la vida es fundamentalmente sufrimiento y de que nuestras vidas no tienen sentido. Todo se desprende a partir de los siguientes tres puntos:

1) La vida es, fundamentalmente, sufrimiento. Esta postura se conoce como pesimismo filosófico.

2) La vida no tiene un propósito final. Esta postura se conoce como nihilismo existencial.

3) Si aceptamos el pesimismo y el nihilismo entonces la conclusión que se sigue es que es aconsejable guardar un silencio filosófico ante estas verdades. Esta postura se conoce como pesimismo profundo.

El ensayo completo ha sido bajado del sitio. Estará disponible y a la venta en formato libro a partir de Junio, 2018, editado por Librosdementira en Santiago de Chile.


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Ignacio Moya Arriagada tiene un M.A. en filosofía otorgado por Wilfrid Laurier University en Waterloo, Ontario, Canadá. Es profesor de filosofía en varias universidades en Santiago de Chile y es director de la revista De Filosofía.

© Ignacio Moya Arriagada

* Ignacio Moya Arriagada puede ser ubicado en: https://twitter.com/ignaciomoyaa

 

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2 Comentarios

  1. Interesante ensayo. Comparto la visión pesimista y nihilista: esa condición errante que nos mantiene constantemente a la deriva y nos obliga a producir sentido a nuestras vidas individuales y a la Vida; llenar el vacío con multuplicidad de formas – doble desfundamento nietzscheano. Aquí la analogía del barco de los locos es interesante. Ese barco que navegaba de puerto en puerto sin llegar nunca a destino. Como también es llamativa la frase de F.Scott Fitzgerald, “Evidentemente, toda vida es un proceso de demolición”. Demolición provocada por la carencia de sentido y el inagotable deseo que no se satisface nunca y genera conflictos, personales y sociales, y a los que hay que atender y hacer frente.
    El trabajo genealógico de Nietzsche juega un papel importante al poner en evidencia la arbitrariedad de los valores morales, su condición de espureos y añejos, y mostrarlos como el resultado de luchas que se dan tras bambalinas y emergen en determinado momento y se toman la escena, pero nada de esencias divinas, sólo la imagen especular kantiena, imagen demasiado humana, por lo demás. Y el rol del intelecto, esa herramienta humana que nos despoja de la naturaleza, nos sume tanto en la arrogancia como en el infortunio, como nos lo hace notar Nietzsche: “En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue
    el minuto más altanero y falaz de la “Historia Universal”: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza, el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer. Alguien podría inventar una fábula semejante pero, con todo, no habría ilustrado suficientemente cuán lastimoso, cuán sombrío y caduco, cuán estéril y arbitrario es el estado en el que se presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza. Hubo eternidades en las que no existía; cuando de nuevo se acabe todo para él no habrá sucedido nada, puesto que para ese intelecto no hay ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana. No es sino humano, y solamente su poseedor y creador lo toma tan patéticamente como si
    en él girasen los goznes del mundo.”
    Por suerte, como mencionas, todo acabará en algún momento, y ni rastro quedará. Y si se debe callar, eso es decisión de cada uno.

    P.D.: sobre el suicidio, interesante es la propuesta de Foucault, Deleuze y otros sobre la muerte voluntaria y cómo prepararla. Esto enlazado con el concepto de la vida como obra de arte.

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  2. Que bellas citas las de Fitzgerald y Nietzsche. Excelente complemento al artículo. Gracias por compartir.

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