Artículo: La Matrix y la sociedad del espectáculo


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Por: Rafael Santamaría Ortega

Rafael vive en en Bogotá, Colombia. Es estudiante de filosofía de cuarto semestre en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

En este artículo, Rafael Santamaría nos dice que Internet y las redes sociales se han unido para crear una Matrix que le ha permitido a la sociedad de mercado asegurar su dominación sobre nuestras vidas e identidades. Esta dominación ha permitido la creación de una falsa realidad construida a base de fantasmagorías.


Introducción

La realidad no es lo que parece, nunca lo ha sido, pero desde que el Internet conectó al mundo la cortina de humo impuesta por las élites invisibles que controlan la “realidad” ha sido fortalecida, gracias a la inclusión de todas las Sociedades del Espectáculo en una sola red global a través del Internet. El trabajo del filósofo es luchar contra esto, permitirle a la gente el acceso al conocimiento que está monopolizado por las mencionadas élites invisibles. En últimas consecuencias es ayudar a romper la “Matrix” a la cual está atada la humanidad desde tiempos antiguos. Por consiguiente, es imperativo que el filósofo ponga en duda todas las narrativas oficiales y propague esta actitud entre todos los todavía sujetos a las falsas narrativas impuestas a través del miedo y la ignorancia.

Todo suena más sencillo de lo que realmente es puesto que la Matrix tiene una armadura de un material más fuerte que el “Mithril”, una aleación entre el sistema económico actual de consumismo exacerbado, la sociedad del espectáculo, las academias, el sistema educativo y los medios masivos de comunicación. Sin embargo, todo dragón tiene una escama caída  donde el flechazo de un hombre con corazón noble y valiente puede dar la muerte a un enemigo tan terrible como Smaug. De esta manera, si encontramos el punto débil de la Matrix podemos hacerle resistencia. He aquí el tipo de preguntas que pretendo plantar en los lectores, esperando que no sigan el viejo dicho “cuando el oráculo señala la luna, el tonto mira el dedo”. El objetivo ideal es que la humanidad se libere de esta Matrix para que podamos vivir mejor y explorar el espacio.

Campos e Internet

Los viejos modelos de campos de concentración en los que el Estado-Nación tenía poder sobre el “hacer vivir y hacer morir” se han vuelto obsoletos en el siglo XXI porque la noción de campo está tomando la posición soberana que tenía ese “Estado-Nación” sobre aquellos sujetos al campo. Esto ocurre cuando el estado de excepción impuesto por el poder soberano se vuelve la forma de vida global. Los campos son zonas de exclusión-inclusión jurídica y exponen lo que significa vivir en un estado de excepción permanente[1], la diferencia está en la escala global que ha alcanzado la “Guerra contra el Terrorismo”.

El problema más grande del campo consiste en que la forma de vida que es cobijada por leyes se transforma en esa vida que tenemos en común con los animales, por tanto todo derecho político que conlleva la pertenencia a un orden jurídico se pierde y todo se vuelve permitido. Pero cabe preguntarse sobre quién ejerce el poder en un campo de concentración global (estado de excepción global) si el Estado-Nación no lo hace, una respuesta posible es el mercado neoliberal actual. No obstante, este mercado debe ser mantenido por algo o alguien, lo cual nos obliga a concluir que son los dueños del Capital, o sea los grandes bancos que mantienen este sistema desigual y depredador a costa de guerras, terror y consumo desenfrenado. Ahora bien, para que este modelo económico sea global debe tener una red que le permita hacer del mundo un campo, necesita del Internet puesto que este es el lugar donde el Capital virtual puede circular por todo el globo; pero más aún puesto que es en potencia el espacio más íntimo y paradójicamente público del mundo. Así que funciona como la herramienta de control perfecta para los interesados en mantenerlo.

El Internet no solo es la Herramienta de control más poderosa creada hasta el momento, también sirve como la plataforma sobre la cual se construye la “sociedad del espectáculo” de la que habla Guy Debord. Esta sociedad se construye sobre lo que el análisis marxiano llama “Fantasmagorías” (o imágenes vacías), “ads” (publicidades) a fin de cuentas. Estas se infiltran en todos los aspectos de la realidad mediante el Internet, volviendo así a la vida real el reflejo de la vida virtual de imágenes vacías. No sorprende que el mercado actual funcione con mercancías que son más valiosas en las publicidades que en su valor real, como las redes sociales. Así pues, podemos vislumbrar una relación entre neoliberalismo e Internet; es decir entre una forma de capitalismo extremo y el dispositivo más poderoso de la historia.

A pesar de todo lo anterior, el Internet también ha permitido el nacimiento de fábricas de identidades y comunidades, que pueden ser beneficiosos para los usuarios de ellos; como el estar en contacto con gente querida en otros lugares del Globo, grupos de apoyo de enfermedades, la posibilidad de hablar “libremente”, etc. Estos puntos positivos del Internet explicitan esos deseos primordiales del hombre, a saber, no estar solo, sentirse bien, que nos entiendan y demás, que pueden satisfacerse con las redes sociales. Otro uso muy bueno de estas plataformas para la humanidad (especialmente para Colombia actualmente por los acuerdos de paz) es que proveen también a las víctimas-sujetos[2] una vía ágil para dar testimonio de los horrores que han vivido, o hacer uso de su potencia para hablar.

Víctimas y Espectáculo

La sociedad del espectáculo tiene su problema más grande en la falta de vergüenza  general de los sujetos a ésta. Por eso, debemos hacer una reflexión ética sobre el sentimiento de la vergüenza, así podremos ver lo perjudicial que es para las víctimas estar en una sociedad sin vergüenza.

¿Qué es el sentimiento de la vergüenza? Para responder esta pregunta debemos en primer lugar partir de aquello que nos causa vergüenza en la escala más general posible. El mejor ejemplo para ilustrar estos aspectos que nos dan vergüenza (por eso la regla general es evadirlas en la charla)  son lo que llamaremos “detectives morales” o comediantes de stand up, porque son aquellos que nos recuerdan constantemente esas situaciones vergonzosas de las que preferimos no saber nada por su potencia de generar incomodidad, pero de las cuales nos reímos cuando somos confrontados a éstas. El hecho de que nos riamos cuando nos relatan esos hechos muestra la reacción natural frente a cosas tan horribles como el racismo, sexismo, etc. Sin embargo, actualmente este tipo de humor es criticado fuertemente por burlarse de cosas tan graves. Pero precisamente por ese carácter recordatorio debemos enfrentarlas mediante el humor, esa es la única forma de aceptar y superar la vergüenza que deberíamos sentir cuando algún humano cometa actos de esas naturalezas, posibilitando lidiar con temas tan horribles. En efecto, el humor consiste en una forma pasiva-agresiva para generar conciencia de estos aspectos horribles de la existencia humana. La risa está profundamente relacionada con la vergüenza, es la expresión misma de la incomodidad con respecto a esos temas que quieren volver tabús. Cabe recordar y reiterar que todo este proceso de generar conciencia, digerir y lidiar con temas horribles comienza con el sentimiento (consciente o inconsciente) de la vergüenza.

Por tanto, en la sociedad sin vergüenza todo aquello relacionado con las víctimas-sujeto se priva del sentimiento de vergüenza, lo cual impide lidiar con los horrores que padecieron las víctimas. En este tipo de sociedad el trato de las víctimas y sus testimonios consiste en ira con pretensión de superioridad moral, una expresión profundamente narcisista que condena a las víctimas a un segundo o tercer plano. Lo único que busca la gente que quiere aparentar moralmente superior es la compulsiva necesidad de recibir aprobación de la comunidad mediante “likes” o cosas por el estilo. Entonces surge algo como una “mercado de los likes”, donde entre más aprobación (verdadera o falsa) tengas, mejor estatus tienes. Esto es usar a las víctimas como medios de satisfacción narcisista, y como si fuera poco, esta oleada de indignación degenera en la “cultura de víctimas”, una de las peores expresiones de la sociedad del espectáculo.

La “cultura de víctimas” consiste en un producto de lo mal que somos criados los “millenials”, lo que creó la mentalidad irreal de que el mundo nos debe algo, premisa totalmente falsa. Esta “comunidad de víctimas” consiste de tres tipos de sujetos: los “defensores de las víctimas”, los que quieren ser víctimas a toda costa (por eso afirman ser víctimas de problemas ridículos, especialmente en el primer mundo) y las víctimas reales de atrocidades. Los primeros son aquellos que se benefician de usar a las víctimas reales como medios de satisfacer su deseo narcisista de aprobación (o en ciertos casos cumplir sus agendas políticas), los segundos son los sujetos que se victimizan por todo denigrando (sin querer queriendo) la condición de ser víctima y las últimas no necesitan aclaración alguna.

Las víctimas dentro de este dispositivo del espectáculo terminan volviéndose meras publicidades o imágenes “fantasmagóricas”, que finalmente se vuelven invisibles como los indigentes. Todo eso se logra mediante el fetichismo de las víctimas, o sea cuando las víctimas se vuelven mercancía consumible (medios) para construirse una identidad respetable frente a los demás sujetos del espectáculo, de nuevo dejando a las víctimas y sus testimonios en un segundo plano casi invisible. Para ayudar verdaderamente a las víctimas debemos considerarlas como fines y no como medios (a la sazón del “refrán” kantiano) para sentirse como todo un hombre suprior frente a los demás mortales. Así evitaremos que las víctimas queden opacadas, permitiendo así que sus heridas puedan ser tratadas.

Identidad y Espectáculo

La identidad está siendo asimilada poco a poco por el mercado y por eso la libertad de auto determinarse frente al resto de la comunidad, es decir que lo vean a uno como quiere uno que lo vean, puesto que mediante publicidades, series, presión grupal, “youtubers” y demás, las grandes corporaciones (y los dueños de los grandes bancos o “gobierno sombra”) condicionan mediante mensajes subliminales a los sujetos a “comprar” una identidad que contribuya a avanzar sus agendas políticas de un campo de concentración global, en el cual esa élite ejerce el poder soberano en todo el globo y el ciber-espacio.

La identidad sujeta al dispositivo neoliberal muta, como todo lo que entra en contacto con este voraz depredador, en mera mercancía sujeta a ese “fetichismo” de la crítica marxiana. Esta es una de causas por las cuales en el siglo XXI hay una “crisis de la identidad general” que degenera en una incesante búsqueda de quienes somos. Si no desligamos nuestra identidad del mercado y dejamos de hacernos publicidad en las redes sociales estamos condenados a ser poco más que ads o publicidades[3] andantes. Al considerar esa posibilidad es inevitable recordar a los habitantes de la distopía presentada en la película “Idiocracy” dirigida por Mike Judge, donde la sociedad del espectáculo y sus consecuencias se explicitan de forma paradigmática, en esta sociedad todo es publicidad (inclusive la ropa) y por solo concentrarse en esos deseos narcisistas la sociedad se volvió una idiocracia con un lenguaje primitivo (que recuerda a las abreviaciones que se usan en la comunicación actualmente), por esta razón la película no fue recibida por los teatros como merecía cuando salió. ¿A quién no le conviene que la gente viera un futuro posible como ese?

El mismo cuerpo humano no ha podido escapar tampoco al motor depredador del neoliberalismo y la Gloria[4]. Es innegable que el cuerpo (externalidad) es una parte esencial de la identidad, así que si la Identidad está sujeta a ese dispositivo, el cuerpo lo estará también. El producto de dicha operación de asimilación total es que nuestra Identidad[5] se vuelve una corporación más dentro del sistema, incorporándose por completo en la Matrix creada por la sociedad del espectáculo. El sujeto (en este sistema sujeto equivale a corporación) puede “comprar” un cuerpo esbelto, senos más grandes, narices más puntudas y muchos otros servicios (proveídos por otras corporaciones) que a simple vista parecen solo superfluos e inofensivos, empero, estos son productos de ese condicionamiento, mencionado anteriormente, a través de publicidades dirigidas casi “personalizadas” para cada sujeto que apuntan a que éste obtenga la ansiada Gloria[6].

Escapar de la Matrix

¿Qué pasa cuando todos estos problemas reales (crisis de refugiados, terrorismo programado, perdida de libertades, etc) se expresan en el Internet, la forma masiva de comunicarse? Se vuelven fantasmagorías como todo aquello sujeto a las redes sociales o mercados de Identidades. En otras palabras, estos asuntos tan importantes se vuelven medios para recibir Gloria, la moneda de cambio en la Matrix. Así pues, pierden relevancia real, igual que los testimonios de las víctimas, y por consiguiente que la búsqueda de soluciones a estos se imposibilite.

¿Qué es la Matrix? Ella consiste en la falsa realidad que crean los medios masivos de comunicación, en los que se incluye el Internet. Consiste en una realidad construida a base de fantasmagorías en todos los ámbitos mediante el lenguaje y las narrativas falsas. Platón lo sabía muy bien.

Para la gran mayoría de la gente la vieja “alegoría de la cueva” presentada en República  por Platón no es más que eso, una alegoría de un tiempo antiguo y extraño. Un estudio más detallado y menos académico lleva a proponerla como una alegoría de esta Matrix que, de forma poco sorprendente, es muy actual. Esto implica que desde hace mucho tiempo hay algún grupo en la sociedad que busca el poder mediante terror e ignorancia. En el libro VII de República Sócrates le plantea a Glaucón una comparación de la sociedad en la que están inmersos[7].

Esta muestra una clara ilustración de la Matrix dónde los “titiriteros” proyectan sombras (imágenes vacías) a los prisioneros, manteniéndolos así en la ignorancia. En esta prisión hay dos tipos de prisioneros: los encadenados y los que no lo están. Los primeros son forzados por los captores a ver las sombras, los segundos están encadenados mentalmente a las proyecciones. En todo caso, los dos tipos de prisioneros están condenados a la ignorancia. Gracias al Internet y a los “telefoninos” (teléfonos inteligentes) los captores nos volvieron, a la mayoría, en prisioneros que están encadenados mental y espiritualmente como los segundos. Así funciona el Poder Soberano hoy en día. No obstante, también hay presos encadenados que funcionan como títeres, ídolos, músicos, actores, políticos, etc. Muchos de ellos quieren huir de la Matrix pero no pueden porque vendieron su libertad, si intentan fugarse o exponer a la Matrix son arrestados por cualquier cosa (como el rapero DMX), encerrados en un asilo psiquiátrico (como Kanye West) o simplemente asesinados (Tupac y Michael Jackson).

Así pues, vemos como aquella alegoría de Platón se puede aplicar en nuestro tiempo presente para intentar mostrar la puerta para escapar de este sistema. Cabe resaltar que, siguiendo el razonamiento, la Matrix lleva mucho tiempo existiendo, algo que debería generar estupefacción y miedo.

La expresión fantasmagórica más terrible es tal vez la de las formas de vida que son puras imágenes publicitarias vacías, su expresión más clara son los “Youtubers” que además promocionan su vida y con remuneración cuantificada en suscriptores[8]. Ahora bien, ¿a quién le conviene que existan estas nuevas formas de vida? Naturalmente a aquellos que se lucran de ellas y por eso buscan mantenerlas e imponerlas a toda costa. En efecto, al ocupar el lugar del Estado-Nación soberano los dueños de los medios de producción de Identidades  (Internet y Espectáculo) ofrecen a los internautas  un catálogo de Identidades y comunidad, creando así un falso sentido de seguridad frente a todas las amenazas programadas por el Gobierno Secreto (Shadow Government) para esclavizar y manipular a la gente usándolos como medios para mantener su lucro enfermo mediante el Internet-Matrix.

Ahora solo debemos plantearnos uno de los problemas más grandes de la humanidad hoy en día ¿Cómo podemos luchar contra un dispositivo de subjetivación como la sociedad del espectáculo o la expresión máxima del capitalismo, y escapar de la Matrix? Esto es algo sobre lo que debemos reflexionar…


[1] Es decir, vivir en ley marcial donde el estado puede transgredir todas las libertades individuales (algo completamente ilegal) sin problema alguno, gracias a éste decreto que permite la suspensión de las libertades individuales. Esto hace que sea una zona bajo un orden jurídico suspendido por ese orden jurídico o en pocas palabras: inclusión-exclusión jurídica.

[2] El uso del término “víctimas-sujetos” se debe a la condición que las víctimas adoptan al adentrarse en esto dispositivos a los cuales quedan sujetos.

[3] Entiéndase “publicidad” como un anuncio de una mercancía, algo que es parte integral de la sociedad del espectáculo y por consiguiente del mercado neoliberal actual.

[4] Entiéndase “Gloria” como los aplausos de la sociedad del espectáculo.

[5] La mayúscula implica exterioridad o cuerpo e interioridad

[6] Esto ocurre cuando las grandes compañías de recolección de datos le venden esa información a otras compañías en el mercado.

[7] “Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza. Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imagínate un tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos. […] Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan sombras que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hechos en piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan.” (Platón (2015), República 514a – 517b, trad. Conrado E. L., editorial Gredos, Madrid, España)

[8] Sin embargo, hay Youtubers que tienen canales satíricos a ese sistema o educativos semi-decentes. Estos juegan con fuego, están en el borde del abismo. Pocos logran tolerar esa forma de vida.


©  Rafael Santamaría Ortega

 

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3 thoughts on “Artículo: La Matrix y la sociedad del espectáculo

  1. Te felicito por tu articulo. Las cosas de las que hablas las toque y analice a fines de los noventa y principios del 2000, en una era donde comenzaba fuertemente la era del espectáculo a través de los realitys y donde el análisis de Debord cae de cajón. También podría incorporar las palabras de esa gran mente que nos dejo hace poco, y de cuyo análisis de modernidad liquida, se nos escurre ese gran tema que planteas a partir de la etica. La vergüenza, o las vergüenzas que nos impactan pero que solo la stand up nos señala con el dedo.

    Muy interesante el tema de la vergüenza, es un camino interesante para una tesis.

    Saludos.

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    1. Muchas gracias, intentaré desarrollar el tema con mayor profundidad.
      Saludos.
      P.D. Estoy cursando cuarto semestre de la carrera de filosofía (segundo año).

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