Artículo: El vacío espiritual en los historiadores


eparrat

Por: Elías Parra *

Elías Parra es chileno y actualmente vive en Frankfurt, Alemania. En Alemania tiene estudios de: Ciencia Política, Etnología, Estudios de Paz y de Conflictos. También tiene estudios de Ciencia Cultural; Lógica y Literatura, en las Universidades Philipps Universität Marburg y en la Fern Universität en Hagen. Ha estudiado inglés en Dublin, Irlanda y estudia filosofía de manera autónoma; entre otros, ha estudiado Hegel, Spinoza, Heidegger, Adorno, y José Carlos Maríátegui.

En este artículo, Elías Parra nos dice que la historia de los historiadores se limita al estudio de hechos casuales. Su argumento es que pensar la historia desde la filosofía nos permite  trascender los hechos causales para que así podamos aproximarnos al espíritu fundamental de la historia; ese espíritu que se encuentra en los pueblos.


La historia en la filosofía

La historia está contenida en la Filosofía cuando a la historia se le imponen algunos sentidos creadores como la percepción, el entusiasmo, la intuición y otros, para construir y determinar la historia en su propia esencia. En ese espacio de reflexión que hay, antes de que sean llevados a cabo los hechos que construirán una historia, irrumpe primero el intelecto y la razón creadora, los que constituyen el motivo intelectual que crea  y produce a la historia y  la va interviniendo en su  génesis. Este intelecto, esta  razón en la historia, es el motor esencial que describe el aspecto espiritual que posibilita la historia y le da un sentido. La única manera de entender esa fuerza intrínseca que crea y concibe los acontecimientos históricos, materiales y espirituales, será dentro del estudio y del caminar en la Filosofía. Por lo tanto, en este ensayo permaneceré fiel al interés y sentido filosófico que contiene a la historia.

La razón y el intelecto de los historiadores secuestra y confina a la historia a como ellos la ven. La Filosofía la contiene, la completa y es capaz de originarla (Hegel / Auswahl und Einleitung von Friedrich Heer, página 72)1. La Filosofía no tropieza en su trabajo de ubicar a la historia dentro de la dependencia de ella, sino la historia podría quedar como la suma de eventos casuales. Para la Filosofía el contenido de esa casualidad es condicionada y sujeta al espíritu, al intelecto creador que el hombre posee, que es caracteriza también al individuo, pues la esencia de la historia no es material, sino espiritual. Y tampoco tiene sus límites con lo material.  Por el contrario, si la visión de los historiadores se atiene sólo a la razón de los hechos y su casual continuidad, no comprenderá siquiera la determinación y “postura espiritual” del individuo o de los pueblos, que trasciende a la materia, frente la historicidad concluida, que ha venido desarrollándose junto a su experiencia creadora.

Más allá de los hechos históricos

Entonces esta limitación, la de reducir la historia a un hecho más bien visible y casual, atrapa y confina su mirada al límite de una unidad de razón. La unidad de alguna razón en particular, salido de una intención o del ánimo, como por ejemplo la “unidad de Dios” o “la razón de los hombres”; el relato histórico o la perspectiva que ellos defienden. Por ejemplo se podría entender entonces que pudiera existir una “razón de Dios” determinando la historia, sería la unidad “de razón” del principio creador de Dios, la razón creadora de Dios. O la razón de los hombres, basado por ejemplo en la conclusión física material, que confina los hechos históricos a la casualidad de los acontecimientos que estos hombres “pueden ver” y concluyen en la historia de los historiadores.

Contrario a esto está la necesidad y capacidad reflexiva del hombre; buscar, para comprender e interpretar el mundo, antes de que este pueda ser eventualmente cambiado, y sólo tras la reflexión primera de una necesidad de cambiarlo. Buscar la historia a partir del intelecto nos obligará, por tanto, a darle de manera correcta la esencia espiritual a la historia, en ese momento comprendida, contenida y entendida desde “el origen de la Filosofía”.

El único sino de la Filosofía es estudiar y comprender el sentido de este camino espiritual, intelectual del individuo. La visión del mundo, la interpretación del mundo tiene en la reflexión espiritual, que el hombre y mujer son capaces de realizar en tanto esos razonamientos visualicen y comprendan el origen de la historia, la profundización de la relación espiritual y material, para que el ser humano comprenda y pueda incluso fomentar la implementación de la razón en la historia. En este caso tiene lugar que el material de la Filosofía está en su propio espíritu / su Ser / su siendo, en la reflexión intelectual dentro de ella y no en lo material de la historia (en el hecho casual).

Por eso, la Filosofía no se debe dejar seducir por grandes historiadores, reconocidos premios nacionales y prominentes del área, por aquellos quienes sus análisis se basan en manantiales, o en fuentes, quienes dicen que desde la Filosofía se hacen invenciones, e inventan al mismo tiempo que ha habido un pueblo antiguo, que en la inmediatez serían formados por Dios, que han vivido en plena sabiduría y comprensión de todas las leyes naturales, en donde hubo una compenetración del conocimiento con todas esas leyes naturales y la verdad espiritual – o que hubo un pueblo de sacerdotes, o – para introducir algo especial- que hubo un Epos romano, desde el cual los escritores de historia romanos hubieron creado la historia antigua, en el acto. (Hegel / Auswahl und Einleitung von Friedrich Heer, página 72).

La primacía de la reflexión

El escritor de historia no es pasivo con la escritura de la historia, él lleva consigo una categoría donde a través de esa categoría él ve lo que está a la mano. Lo verdadero no está en lo sensual, carnal de la superficie. Quién ve al mundo con ojos sensatos, lo mira también con ojos sensatos; ambos ocurren en alternancia.

Hegel desenmascara, profundiza y define que la razón construye a la historia. Cuando uno dice que la meta del mundo debe ser tomada desde la percepción, está en lo correcto. Pero para reconocer lo general, lo razonable, uno debe tomar la razón consigo. Los objetos de interés son alicientes para razonar; si no uno encuentra esos objetos de estudio en el mundo, sólo como uno los observa. Si uno observa el mundo sólo con una mirada subjetiva, entonces uno encontrará cómo un mismo está creado, uno sabrá mejor las cosas en todas partes, las verá mejor, como debió haber sido, como debería haber sido. La mayor parte del contenido de la historia del mundo está basado en la sensatez, en lo razonado o razonable y debe serlo así, pero para avanzar o mover sus épocas, digamos para alcanzar “la meta” se necesita comprender cabalmente y fijar límites, principalmente límites subjetivos que apuntan al origen del sujeto planteado entonces por Hegel.2

Entonces la historia queda dependiente de la reflexión filosófica y todos sus métodos y posibilidades, intercalando entre el racionalismo (¿quizás Spinoziano?), el idealismo (Kantiano y Hegeliano) y el existencialismo (de Heidegger) y por cierto otros. Además también para poder implementar su posibilidad reflexiva y poder reconocer  y plantear tal cual dónde están y cómo son los límites de los historiadores e “historicistas” o contadores de historia.


(1) Friedrich Heer fue uno de los intelectuales austriacos más relevantes del siglo 20. Nacido en Viena en 1916 estudió Historia y Filosofía Cultural, fue profesor en la Universidad de Viena donde publicó cientos de libros, también se dedicó a estudiar la raíz del fascismo y el antisemitismo, por lo cual fue varias detenido por el régimen nazi.

(2) El sujeto como Hegel lo plantea -de manera integral- es criticado por Theodor Adorno en su texto “Minima Moralia – Reflexionen aus dem beschädigten Leben” (Mínima Moralia – Reflexiones desde una vida dañada), donde Adorno plantea que el sujeto desaparece tras “la producción social”, por tanto Hegel no habría percibido esta situación al plantear un sujeto integral.


© Elías Parra

* Elías Parra puede ser ubicado en: infopolitic01@gmail.com

 

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One thought on “Artículo: El vacío espiritual en los historiadores

  1. Elías,

    acuerdo totalmente con tu punto, no se pueda hacer historia prescindiendo de la filosofía. Cuando ello sucede empobrecemos el hombre y el análisis que sobre él se hace.

    Un saludo cordial, Juan Maldonado Córdoba-Argentina

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